INFORME de Revista Nature

Para alimentar al mundo, reconozcamos la interconexión entre la acuicultura y la pesca

Abstracto

Los esfuerzos por expandir la acuicultura se presentan cada vez más como esenciales para la seguridad alimentaria mundial y la sostenibilidad de los océanos; sin embargo, estas narrativas suelen ocultar las complejas e interdependientes relaciones entre la acuicultura y la pesca extractiva. Este artículo cuestiona críticamente el enfoque dominante de “alimentar al mundo” en la expansión de la acuicultura, argumentando que tratar la acuicultura y la pesca como sistemas aislados socava la equidad social, la sostenibilidad ecológica y la eficacia de las políticas alimentarias.

A partir de una novedosa clasificación de veintiún tipos de interacción entre acuicultura y pesca extractiva que abarcan dimensiones ecológicas, económicas y sociales, destacamos la insuficiencia de los marcos de políticas actuales que ignoran estas interrelaciones. Mediante métodos mixtos, que incluyen datos globales de series temporales y estudios de caso en profundidad de países como Chile, Fiyi, Vietnam y Zambia, el análisis revela que la expansión de la acuicultura a menudo desplaza la pesca tradicional, privatiza el espacio marino, exacerba las desigualdades de género y clase, y privilegia la producción orientada a la exportación sobre los sistemas alimentarios locales.

El estudio aboga por un cambio de paradigma en la gobernanza de los productos del mar, que replantea la acuicultura no como una solución aislada, sino como un componente de sistemas alimentarios profundamente arraigados, específicos de cada contexto y socialmente controvertidos. Esta perspectiva crítica impulsa políticas que prioricen la justicia, la participación local y la cogobernanza de los recursos marinos, desafiando las visiones tecnocráticas del crecimiento azul con un llamado a enfoques integrados y centrados en la equidad.

Fraude alimentario en el sector pesquero y acuícola

El informe analiza los marcos regulatorios y las normas, como las establecidas por el Codex Alimentarius, las directrices de la FAO y los esquemas de referencia de la GFSI, y aboga por un etiquetado armonizado, nombres científicos obligatorios y una mejor trazabilidad. Asimismo, destaca la importancia de la concienciación del consumidor y la transparencia de la industria para combatir el fraude.

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