Abstracto
Este informe identifica a los principales patrocinadores financieros de la salmonicultura industrial y expone el papel profundamente preocupante que desempeñan los financistas globales en la creación de un sistema de producción de alimentos —la salmonicultura— que perjudica la seguridad alimentaria, la salud y el sustento de las personas, además de tener un enorme impacto en el medio ambiente.
La industria acuícola mundial ha experimentado un crecimiento significativo en las últimas décadas; en 2022, la ONU informó que el mundo consume ahora más pescado de piscifactoría que el que se captura en estado salvaje en el océano.
La salmonicultura industrial, el sector acuícola más rentable, ha seguido esta trayectoria de crecimiento. Sin embargo, un amplio conjunto de pruebas, incluyendo las experiencias directas de las personas, revela el daño masivo que la salmonicultura está causando a la seguridad alimentaria, los hábitats naturales y los medios de subsistencia. También sabemos que la salmonicultura está afectando negativamente a las poblaciones de salmón salvaje, que ya se encuentran amenazadas por la crisis climática y la mala calidad del agua. En 2023, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó las poblaciones mundiales de salmón atlántico salvaje como «casi amenazadas» y reclasificó las poblaciones del Reino Unido como «en peligro de extinción». Como resultado, la resistencia a la acuicultura del salmón se está intensificando en todo el mundo, lo que ha provocado restricciones y prohibiciones en varios países y ha obligado a las empresas a reconsiderar sus planes de expansión. A pesar de esta creciente oposición, el enorme respaldo financiero de bancos multinacionales, gestoras de activos, fondos de pensiones estatales y gobiernos sigue fluyendo hacia la acuicultura del salmón, impulsando la consolidación y la rápida expansión de una industria que necesita urgentemente ser revertida. Las corporaciones europeas, principalmente noruegas, dominan el sector, y las más grandes operan actualmente en varios continentes. Este informe sostiene que, al apoyar esta industria extractiva, las instituciones financieras son cómplices de sostener una operación global multimillonaria que antepone las ganancias de los accionistas a la seguridad alimentaria de millones de personas y la protección del medio ambiente.
A pesar de las extraordinarias proyecciones de crecimiento futuro, la industria mundial de la acuicultura del salmón alcanzará sus límites ecológicos debido a su naturaleza altamente extractiva. La crisis climática no hará sino agravar estos desafíos. Mientras tanto, a medida que la resistencia global a la acuicultura del salmón cobra fuerza, inevitablemente se impondrán más restricciones y prohibiciones a esta actividad. La conclusión es clara: es hora de que los financiadores globales cierren el grifo y dejen de financiar la cría de salmón.


