El Ministerio de Medio Ambiente de Grecia canceló por unanimidad la propuesta de expansión de la acuicultura en Poros, que habría ocupado el 25% de la costa de la isla y generado tantos residuos como una ciudad de 35.000 personas, en una isla con solo 3.500 residentes permanentes.
Las principales razones detrás del rechazo incluyeron la incompatibilidad con el plan de ordenamiento marino de Grecia, una fuerte oposición pública, análisis independientes encargados por Rauch que evidenciaron graves fallas en los EIA, el uso ilegal de tierras por parte de las granjas y la reciente designación de Poros como isla prototipo de sostenibilidad.
Este resultado no solo es una victoria para Poros, sino también para todas las comunidades costeras de Grecia que buscan una planificación más justa y participativa. Destaca el poder de la investigación rigurosa, la construcción de alianzas y la resistencia desde las bases.


