Los casos de éxito de Argentina, o de cualquier caso de éxito, nos muestran que el cambio es posible, que sí tenemos la opción de hacer las cosas de otra manera, incluso si estamos luchando contra una industria masiva como la salmonicultora.
Pero como se demuestra en el Canal Beagle, la protección del océano y, más específicamente, la eliminación de las jaulas de salmón no es una lucha aislada. Argentina puede estar protegida de los daños de la industria, pero su vecino Chile tiene casi 1.400 jaulas instaladas en sus costas, cubriendo gran parte del consumo mundial. El impacto de estas jaulas afecta la salud del Canal Beagle y, por ende, la salud de la fauna y la población argentinas.
Las leyes son sólo una herramienta política para ayudarnos a construir la vida que queremos para nosotros y las generaciones futuras, pero no son verdades estrictas.
Las fronteras no existen en la naturaleza.
Todos estamos unidos por la misma agua.
La cría del salmón es un problema global, con soluciones locales.


