Resumen:
Imágenes de jaulas tomadas por activistas con drones revelan heridas abiertas que afectan a hasta un millón de peces. Los productores pesqueros los están sacrificando para alimentar a sus animales. El incidente ocurre en un momento difícil para la industria salmonera de redes abiertas en Islandia: en agosto, la fuga de 3.500 salmones de una granja propiedad de Arctic Fish causó indignación entre los ambientalistas.


